El Quehacer Político a través///Jose Alberto Prado Angeles///El grito de Colima y el espejo de Morena
Por José Alberto Prado Angeles
Director General y Editor
Colima, 5 de septiembre de 2026. Lo que debía ser un acto de celebración por el Segundo Informe de Gobierno terminó siendo la postal del momento político que vive México.
A las 10:30 de la mañana arrancó el evento de la presidenta Claudia Sheinbaum en su gira de rendición de cuentas. Desde la intervención de la gobernadora Indira Vizcaíno ya había gritos cruzados, reclamos y confusión. Cuando Sheinbaum tomó el micrófono, un grupo con mantas contra la ampliación del Puerto de Manzanillo la interrumpió con lo que hoy recorre todo el país en video: “¡Fuera!”.
La reacción es lo que detonó el escándalo.
En lugar de escuchar, la presidenta sometió a votación si se debía continuar: “¿Quién opina que sigan gritando e interrumpan el evento? ¿quién opina que se guarde silencio?”. Como los gritos no pararon, cambió el tono. “No, no, no. Nada de violencia… Son muy irrespetuosos”, dijo, para luego rematar con la frase que ya es sello de la casa: “Así es el PRIAN. Seguro pertenecen al PRIAN, aquí de infiltrados”.
Ese es el berrinche. No el grito del público, sino la respuesta del poder.
Tres problemas en una escena
1. La infantilización del disenso. Si una demanda es legítima, argumentó Sheinbaum, aceptarían reunirse al final. Como si el derecho a protestar en un acto público tuviera que pedir permiso y agendar cita. La frase “vamos a fingir que no están ahí” no es estrategia, es negación. Y en Colima no eran adversarios de partido: eran pobladores preocupados por Manzanillo, por tierra, agua y desplazamiento.
2. El comodín del PRIAN. Llevamos 8 años escuchando la misma coartada. Todo crítico es “infiltrado”. Cuando el argumento se agota, se recurre al enemigo imaginario. Lo que en 2018 movilizaba, hoy cansa. La gente ya no compra que todo reclamo sea orquestado por Alito y Marko Cortés.
3. El desgaste de Morena. Y aquí está el fondo.
Morena hoy no es el movimiento que tocaba puertas. Es el partido-estado. Y como todo partido-estado, padece lo que tanto criticó:
• Canibalismo interno. Las tribus pelean por candidaturas, por aduanas, por el Puerto de Manzanillo justamente. No hay ideología, hay cuotas.
• Sordera. El modelo de las asambleas plebiscitarias donde la presidenta pregunta “¿quieren que sigan gritando?” convierte la deliberación en show de manos. No resuelve, humilla.
• Desconexión territorial. Mientras en Palacio se habla de soberanía y de prohibir la doble nacionalidad para ser presidente, en Colima la gente quiere hablar de su puerto, de sus pescadores, de los ejidos. Dos agendas distintas.
¿Cómo está la política en el país?
Estamos en un momento de resaca democrática. Un gobierno con mayoría aplastante, sin contrapesos reales en el Congreso, sin oposición competitiva, pero con una legitimidad social que se empieza a resquebrajar por abajo, no por arriba.
Ya no son los intelectuales de la “comentocracia” ni los partidos de oposición. Son vecinos, maestros, pescadores, los que gritan “¡fuera!”. Y la respuesta no puede ser etiquetarlos.
Si Morena quiere durar más que el sexenio, tiene que entender que Colima no fue un sabotaje. Fue un aviso. Cuando un movimiento que nació del grito en la calle empieza a molestarse porque le gritan en la calle, es que ya cambió de acera.
La presidenta aún está a tiempo de cambiar de reflejo: menos berrinche, más escucha. Porque el “¡fuera!” de Colima no sacó a nadie del templete, pero sí dejó claro que el México de 2026 ya no aplaude en automático.
Así el Quehacer Político Desde 1980, 46 años inquiriendo en la política de México, cuestionando, exponiendo, revelando y razonando.Es cuanto.
