4 septiembre, 2026

El Quehacer Político a través///Jose Alberto Prado Angeles///El regreso de Rocha Moya y el espejo roto con Washington

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José Alberto Prado Angeles

Director General y Editor

El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa el viernes 21 de agosto, tras 112 días de licencia por la investigación de la FGR derivada de acusaciones de Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, es mucho más que un asunto local. Es el punto de inflexión donde la política interna de Morena choca de frente con la nueva doctrina de seguridad de Washington. 
Rocha Moya vuelve diciendo que “no he cometido ningún delito” y que la FGR no encontró elementos. Pero vuelve solo. La Secretaría de Gobernación se apresuró a aclarar que fue una “determinación de carácter personal”y la presidenta Claudia Sheinbaum lo cuestionó públicamente sin nombrarlo. El mensaje es claro: el Gobierno federal intenta desmarcarse para no contaminar la relación bilateral. No le está funcionando. 
La tormenta perfecta Washington ya no juega con comunicados diplomáticos. La acusación contra Rocha Moya forma parte de un paquete más amplio: en abril, el Departamento de Justicia acusó a 10 funcionarios mexicanos por presuntos vínculos con el narcotráfico, la DEA presiona por extradiciones y detenciones directas, y el gobierno de Donald Trump ha convertido las visas en arma política. 
Hace días le retiraron la visa a Andy López Beltrán, hijo de AMLO, lo que el propio Andy calificó como una “burda y perversa canallada” y un golpe “al estilo hitleriano”. Antes fue la gobernadora de Baja California. Estados Unidos lo utiliza como arma de presión, como los aranceles, advierten en Morena. 
Y aquí entra la familia López Obrador. El expresidente, fundador de Morena, ha reaparecido para defender al partido de lo que considera un intento de socavar a Morena con el pretexto del narcoterrorismo. Según fuentes internas, la facción leal a AMLO se ha opuesto vehementemente a cualquier cesión ante la presión estadounidense. 
La proyección: tres escenarios para México-Estados Unidos
1. La contención fracturada. Es el escenario actual. Sheinbaum intenta mantener una cooperación técnica con la DEA y el Departamento de Estado —como lo muestra la alianza entre Omar García Harfuch y el director de la DEA— mientras el ala dura de Morena cierra filas en torno a la soberanía. El regreso de Rocha Moya rompe ese equilibrio. Para Washington, es la prueba de impunidad; para el obradorismo, es la prueba de no sometimiento. 
2. La escalada punitiva. Si Sinaloa vuelve a ser percibido como un narco-Estado bajo Rocha Moya —como acusa el PAN— Estados Unidos puede pasar de las visas y los señalamientos a sanciones financieras directas bajo la ley Kingpin, aranceles selectivos y operaciones unilaterales. La relación dejaría de ser bilateral para ser coercitiva. 
3. La ruptura controlada dentro de Morena. El regreso de Rocha Moya empaña las señales contra la impunidad que quería enviar el Gobiernoy abre un cisma interno. Sheinbaum necesita mostrar resultados a Washington para evitar la crisis económica; el grupo López Obrador necesita mostrar resistencia para no perder su base moral. Esa tensión es la que Washington está explotando. 
La pregunta ya no es si Rocha Moya es culpable o inocente. La FGR mexicana dice que no hay pruebas; la Justicia estadounidense dice que sí hay. La pregunta real es: ¿puede México sostener a un gobernador señalado por EE.UU. como narcovínculo, gobernando el estado cuna del Cártel de Sinaloa, sin que la relación con su principal socio comercial y de seguridad colapse?
El regreso de Rocha Moya no cierra una crisis. La inaugura. Y pone a Morena en una encrucijada histórica: defender el legado de su fundador y su familia, o defender la viabilidad del Estado mexicano frente a Washington. No puede hacer las dos cosas a la vez por mucho tiempo más.

Así el Quehacer Político Desde 1980, 46 años inquiriendo en la política de México, cuestionando, exponiendo, revelando y razonando.Es cuanto.

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