El Quehacer Político en los Deportes a través del Arco a la Tribuna en la opinión///Alberto del Arco Méndez///Pumas: Del escepticismo al rugido:Un equipo que repunta y un torneo que exige cabeza fría
Por Alberto del Arco Méndez
Analista deportivo titular del programa “Del arco a la tribuna”
Hay equipos que juegan bien, equipos que ganan y equipos que convencen. Y luego están los Pumas de la UNAM, que durante buena parte del torneo parecían empeñados en demostrar que se puede existir sin pertenecer del todo a ninguna de esas categorías. Hasta que, de pronto, algo hizo clic. Y lo que antes era una colección de intenciones ahora empieza a parecer un equipo con argumentos.
El repunte de Pumas no es un accidente estadístico ni una racha caprichosa de calendario. Es, más bien, el resultado de ajustes puntuales, decisiones valientes y por qué no decirlo, de un contexto de liga que, rumbo al Mundial, amenaza con desordenarlo todo. Porque sí; este es un torneo con asterisco, uno en el que varios clubes perderán piezas clave por convocatorias, y donde la profundidad de plantel y la gestión emocional valen tanto como la pizarra.
Durante las primeras jornadas, Pumas fue un equipo predecible en lo malo e impredecible en lo bueno. Tenía posesión sin profundidad, intensidad sin dirección y una defensa que parecía practicar el noble arte de “acompañar” al rival en lugar de incomodarlo.
El cambio llegó cuando el cuerpo técnico entendió algo elemental: no se puede construir un equipo moderno sin equilibrio. Ajustaron líneas, redujeron distancias entre sectores y, sobre todo, dejaron de confundir verticalidad con prisa. Hoy, Pumas ataca mejor no porque corra más, sino porque piensa mejor.
El mediocampo dejó de ser una zona de tránsito y se convirtió en el cerebro del equipo. La circulación es más limpia, hay mejores perfiles de recepción y, lo más importante, existe una intención clara progresar con sentido. Nada revolucionario, pero en el contexto de la Liga MX, eso ya es una ventaja competitiva.
Si algo define a este Pumas renovado es su capacidad para presionar sin desordenarse. Antes, la presión alta era más un acto de fe que una estrategia. Hoy hay sincronización, los extremos saltan cuando deben, el “9” ya sea Juninho o “el memote” presionan la salida rival y el mediocampo encabezado por Carrasquilla, los acompaña en bloque, pero lo mejor es que todo esto se ha logrado sin perder la tradicional “garra” Puma.
El resultado es un equipo que recupera más arriba y, por ende, necesita menos elaboración para generar peligro. En términos simples: roba cerca del área rival y dispara antes de que la defensa tenga tiempo de organizarse. Claro, esto tiene un costo, la intensidad sostenida exige una condición física impecable y una rotación inteligente. Y aquí es donde entra uno de los factores clave del torneo: la proximidad del Mundial
En condiciones normales, el análisis de un candidato al título se centraría en su rendimiento, su plantilla y su calendario. Pero este torneo no es normal. La cercanía de laCopa Mundial de la FIFA 2026 introduce una variable disruptiva: las convocatorias.
Hay Equipos como Chivas, Cruz Azul, Tigres, Toluca o América que suelen aportar varios jugadores a selecciones nacionales. Traducido al lenguaje de vestidor: perderán titulares en el peor momento posible. Pumas, en cambio, podría beneficiarse de una relativa estabilidad. No porque carezca de talento seleccionable, sino porque su estructura depende menos de individualidades y más de funcionamiento colectivo. En un torneo fragmentado por ausencias, eso puede marcar la diferencia.
Para el caso de Pumas, existen una serie de ventajas que las peculiaridades del torneo exhiben con mayor claridad: Pumas ya no improvisa. Tiene mecanismos reconocibles en salida, presión y finalización. No siempre ejecuta perfecto, pero sabe a qué juega. El fútbol es, en gran medida, un estado emocional colectivo. Y hoy Pumas cree en lo que hace. La confianza no garantiza títulos, pero sin ella no hay ni semifinales.
Por otro lado, el equipo ha reducido los espacios entre defensa, mediocampo y ataque. Esto mejora tanto la recuperación como la circulación y en un torneo irregular, ser constante es más valioso que ser brillante. Pumas empieza a entenderlo.
Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas en Ciudad Universitaria. Hay aspectos que, de no corregirse, pueden convertir el sueño en una eliminación prematura. La intensidad que propone el equipo requiere rotación. Y ahí surgen dudas: ¿hay suficientes recambios de calidad para sostener el nivel? Pumas genera, pero no siempre concreta. En liguilla, perdonar es una forma elegante de despedirse, lo vimos en su último triunfo sobre el America, encuentro que de ser mas contundentes los Pumas se ubiesen llevado por tres a cero, sin embargo tuvieron que conformarse con un solitario gol de penal en los últimos minutos, sin mencionar un posible empate por un popsible penal en la última jugada.
Un aspecto clave que los universitarios deben trabajar es la fragilidad defensiva que en ocasiones muestran, sobre todo cuando pierden el balón en campo rival, el equipo aún sufre para replegarse. Un rival eficaz puede castigar esos espacios. Así mismo, el talento joven es un activo, pero también una incógnita cuando el partido pesa más que la camiseta.
En la Liga MX, la lógica de la tabla general se diluye. La liguilla es un ecosistema propio donde importan más los detalles que las tendencias y Pumas tiene elementos que suelen funcionar en este formato: orden táctico, intensidad y capacidad de adaptación, lo cual puede ser muy favorable para la causa de los del Pedregal.
Sin embargo, tampoco se puede dejar de ver los enormes riesgos que frecuentemente enfrentan los auriazules, como lo son la falta de contundencia y su menor experiencia en duelos de alta presión, ya que muchos de sus jugadores adolecen de dichas experiencias, como lo pudimos evidenciar en su duelo eliminatorio de la Concachampions. En este sentido, su destino dependerá menos de lo que ha hecho y más de lo que sea capaz de sostener en series de 180 minutos donde un error vale media temporada.
Si comparamos a Pumas con los habituales candidatos al título, el panorama luce muy interesante, ante las Aguilas del América estarán en desventaja por talento individual, pero con ventaja ante las ausencias por selección, sin mencionar el mal momento por el que atraviezan los de Coapa. Ante Tigres su desventaja radica también en el talento individual y sobre todo en la experiencia de sus jugadores, a cambio podrían sacarle jugo al desgaste acumulado que vienen experimentando los Tigres.
Por otro lado ante Cruz Azul, sin duda el talento y profundidad de la plantilla cementera, son el mayor obstáculo, mientras que las ausencias y el ritmo de competencia pueden ofrecer ventanas de oportunidad, finalmente el que hasta el momento parece ser el rival mas complejo son las Chivas de Guadalajara, que ademas de su talentosa plantilla, parece que han encontrado en Milito al líder capaz de llevar al equipo a su máximo nivel, sin embargo Chivas será uno de los equipos mas afectados por las convocatorias al seleccionado nacional y eso puede ser su mayor debilidad. En ese ecosistema, Pumas aparece como el “outsider incómodo”: no es el favorito, pero tampoco un rival que alguien quiera enfrentar en eliminación directa.
De esta forma, la pregunta obligada sería: ¿Puede Pumas ser campeón? A lo que podríamos contestar sin duda que Si, pero a la pregunta:¿Es el principal candidato? Con toda seguridad afirmaremos que No y probablemente sea ahí donde radique su mayor fortaleza. Juega sin la presión asfixiante de otros clubes, pero con la motivación suficiente para competir. En un torneo condicionado por el Mundial, donde la continuidad será un lujo, Pumas tiene una oportunidad real de colarse hasta instancias decisivas.
El escenario más probable para los dirigidos por Efraín Juárez son los cuartos de final, pensar en una semifinal, puede ser posible y llegar a la grán final dependería directamente de su eficacia y contexto, pero llevarse el campeonato luce lejano pero alcanzable, siempre y cuando logren la perfección en el momento justo.
El fútbol mexicano tiene una curiosa obsesión con empezar bien los torneos. Pumas parece haber elegido una estrategia distinta: empezar mal, ajustar a tiempo y llegar en forma cuando importa. No es el camino más elegante, pero puede ser el más efectivo. En un campeonato marcado por interrupciones, ausencias y volatilidad, el equipo que mejor gestione la incertidumbre tendrá ventaja. Y hoy, Pumas da la impresión de ser uno de esos equipos que, sin hacer demasiado ruido, entiende mejor que otros de qué va realmente este juego. Porque al final, el título no siempre lo gana el mejor equipo. A veces lo gana el que supo serlo en el momento exacto y Pumas, por primera vez en mucho tiempo, parece estar aprendiendo esa lección.
