El Quehacer Político a través de la opinión///Tonatiuh Viniegra Da Paula Oliveira///Hacia un modelo integral del progreso humano Reflexiones sobre la educación, la cognición y la libertad
Por Tonatiuh Viniegra Da Paula Oliveira
Sobre el desarrollo tecnológico y los procesos cognitivos. El siglo XXI marca un punto de inflexión civilizatorio. La convergencia entre inteligencia artificial, biotecnología, tecnologías de súper almacenamiento de información, procesadores cuánticos, blockchain, Robótica y automatización de los procesos, reconfigurara la civilización en un periodo no muy lejano, unos diez años. El contexto humano cambiara radicalmente a partir del 2035, con un desarrollo tecnológico que transformara a las sociedades de muchas formas. Sin embargo, pese a la aceleración tecnológica, el elemento decisivo del progreso continuara siendo la arquitectura cognitiva humana: la capacidad de pensar, inferir, crear y normar. Este ensayo desarrolla una reflexión al respecto, en la que el desarrollo cognitivo, la educación y las instituciones liberales interactúan para posibilitar el florecimiento humano en la era que está por venir de mano de la inteligencia artificial.
La arquitectura cognitiva y sus esferas. Comprender el avance humano exige reconocer que la cognición no es un proceso lineal, sino un sistema multidimensional compuesto por tétradas interdependientes. Cada una opera como un conjunto de facultades que alimenta tanto la creatividad como la estabilidad social. en ese sentido, tenemos en primer lugar la tétrada de la teoría: Esta triada reúne el pensamiento abstracto, la lógica deductiva, el conocimiento proposicional y la inferencia rigurosa. Constituye la dimensión epistemológica de la mente: su tarea es producir modelos coherentes, explicaciones generales y marcos teóricos que trascienden la experiencia inmediata. Una sociedad sin esta tétrada se estanca, pues pierde la capacidad de formular hipótesis y anticipar escenarios. Las matemáticas, la física teórica, la lógica, la composición musical, la informática, el arte abstracto y la filosofía analítica son ejemplos de disciplinas que dependen críticamente de esta triada. En segundo lugar, tenemos la tétrada de la práctica. Incluye la lógica abductiva, el pensamiento pragmático, la heurística experimental y el conocimiento procedimental. Representa la dimensión aplicada del saber humano: la conversión de conceptos en herramientas, de teorías en tecnología y de ideas en resultados empíricos verificables. Esta tétradagenera innovación técnica, ingeniería, diseño y solución de problemas en contextos inciertos. Sin ella, el conocimiento teórico carece de relevancia práctica y no puede transformarse en bienestar material. Finalmente tenemos la tétrada de la norma, Compuesta por el pensamiento concreto, la lógica inductiva, la evaluación normativa y el conocimiento prescriptivo, esta tétrada cumple la función ética y regulatoria de la cognición. Permite evaluar la validez de afirmaciones, establecer criterios de justicia, generar reglas de convivencia y formular marcos normativos. Sin esta tétrada, la sociedad pierde cohesión ética y se debilita la capacidad para juzgar información en un entorno de abundancia digital. Finalmente podemos agregar una cuarta tétrada, a un nivel de metalenguaje, que permita analizar, reflexionar y replantear los procesos y conclusiones que podemos obtener desde los procesos anteriores. La cuarta tétrada sería la siguiente: Lógica dialéctica, conocimiento epistémico, metacognición y autorregulación reflexiva. Lo anterior permite pensar sobre los propios procesos mentales y analizar su eficacia. Gestionar contradicciones, tensiones y síntesis; e integrarlos. Saber cómo se justifica lo que uno sabe; entender los fundamentos del conocimiento. Y ajustar procesos y estrategias mentales; identificar sesgos cognitivos, falacias lógicas, heurísticos; y poder modular nuestros propios procesos cognitivos. La interdependencia de estas cuatro tétradas hace posible la creatividad científica, la estabilidad institucional y la innovación tecnológica. Separadas, pierden fuerza; integradas, crean civilización.
La educación como la fuente de las capacidades cognitivas integradas. La educación tradicional, centrada en la memoria y la transmisión pasiva de información, se ha vuelto obsoleta. La inteligencia artificial automatizara en una década casi por completo el conocimiento operativo e incluso parte del conocimiento teórico. Por ello, la educación de hoy debe enfocarse en cultivar capacidades cognitivas de orden superior, de tal forma que los chicos que asisten hoy a la primaria, secundaria y prepa, tengan las capacidades necesarias para enfrentarse al mundo que existirá cuando ellos sean adultos e intenten integrarse al mercado laboral. Primera infancia y primaria: Aquí se establece la base del pensamiento abstracto, la curiosidad epistemológica y la exploración creativa del mundo. El énfasis debe estar en la lógica elemental, la imaginación estructurada y la adquisición de metáforas cognitivas fundamentales. Secundaria: Es la etapa donde se consolidan el pensamiento proposicional, inferencial y prescriptivo. Se debe enseñar al estudiante a formular argumentos válidos, distinguir premisas de conclusiones y analizar problemas desde múltiples marcos conceptuales. Educación media superior: En esta fase se desarrollan el pensamiento crítico, pragmático, ético y estratégico. El estudiante aprende a evaluar evidencia, detectar falacias, diseñar soluciones, anticipar consecuencias y actuar en contextos complejos con autonomía. Educación superior: Supone la integración plena de las tétradas y el desarrollo de la metacognición, la lógica dialéctica y el conocimiento epistémico. Aquí el objetivo no es solo aprender una disciplina, sino dominar los metaprocesos cognitivos que permiten investigar, crear, dirigir proyectos y producir conocimiento original. El resultado final debe ser un individuo capaz de pensar de manera profunda, crítica y creativa, apto para interactuar con tecnologías avanzadas y contribuir a la vida democrática.
La séxtuple raíz del progreso humano: Las seis libertades necesarias para el florecimiento humano. La arquitectura cognitiva requiere un ecosistema institucional que permita su despliegue. Consideramos como fundamentos del Progreso a seis libertades que actúan como condiciones estructurales para la creatividad, la innovación y la estabilidad social. 1- libertad individual, la libre autodeterminación: La esencia de toda sociedad abierta, libre, prospera y sana. 2- Libertad cultural: Es la base de la diversidad cognitiva. Permite que múltiples perspectivas compitan, dialoguen y evolucionen. La creatividad requiere disidencia, pluralidad y heterogeneidad. e individual. 3- libertad de creencias, un sólido marco secular y liberal: Garantiza que el conocimiento no esté subordinado al dogma o a la autoridad. Permite que la evidencia empírica y la razón sean los criterios centrales de validación social. 4- Libertad económica: Es el laboratorio de la tétrada práctica. Genera incentivos para el emprendimiento, la experimentación y la innovación descentralizada. Convierte la creatividad en desarrollo material. 5- Libertad sexual: Amplía la autonomía individual, distribuye oportunidades y contribuye al bienestar psicológico. Una sociedad sexualmente libre produce individuos menos reprimidos, más creativos y más capaces de establecer relaciones equitativas. 6- libertad social y de asociación.
El libre desarrollo de los entornos sociales, la libre asociación entre individuos es clave para que sea posible la innovación, la creatividad y el desarrollo tanto de los individuos y sus intereses personales, como de la economía misma. Finalmente, para que todo lo anterior sea posible, es necesario que exista un marco bien construido de derechos individuales, así como un estado de derecho real, separación de poderes e instituciones autónomas. Ya que de esta forma se protegen la autonomía, el disenso, la crítica, la innovación y la diversidad de pensamiento. Sin un sistema jurídico sólido y separación de poderes, todo se paraliza por coerción o censura. Las libertades colapsan y las sociedades pierden toda su razón de ser. Estas seis libertades funcionan como un todo interdependiente. La ausencia de una debilita y erosionalas demás, y compromete el progreso social.
Tecnología e inteligencia artificial como extensiones de la mente humana. La inteligencia artificial amplifica la creatividad humana, pero solo si el individuo posee las habilidades cognitivas necesarias para guiarla. La IA no reemplaza el pensamiento crítico, la inferencia lógica ni el juicio ético: los multiplica cuando existen y los distorsiona cuando faltan. Por ello, la alfabetización cognitiva es la condición indispensable para una convivencia saludable entre humanos y máquinas. Dentro de una década, las tecnologías relacionadas con el procesamiento de información, habrán avanzado a tal grado que los empleos se transformarán profundamente. Los requerimientos para los mercados laborales será diferentes a lo que es hoy en día. Si bien es cierto que las IA aún están en pañales, dentro de diez años habrán avanzado lo suficiente para iniciar un cambio radical que solo ira en aumento año tras año. Con lo que, a partir de entonces, los jóvenes necesitaran de habilidades cognitivas mucho más refinadas. Por lo que es nuestra responsabilidad como padres, maestros y adultos en general, el guiar a los niños y jóvenes en el desarrollo de estas habilidades cognitivas que serán claves en el futuro, cuando llegue su turno de integrarse al mundo laboral y hacer sus vidas de adultos en ese nuevo contexto tecnológico que les aguarda. No debemos educar a los jóvenes para el presente, pues este presente habrá dejado de existir para cuando ellos lleguen a la adultez, y se tendrán que enfrentar a un contexto muy diferente. Por supuesto que la tecnología no es magia ni la quinta esencia, y tendrá un proceso de desarrollo y adaptación. Pero dentro de diez años, ese proceso habrá avanzado muchísimo, y será el inicio de un nuevo ciclo, una nueva era tecnológica, una nueva revolución tecnológica e industrial que transformará los contextos sociales, económicos, culturales y hasta los parámetros de salud. Preparemos a nuestros niños y jóvenes para ese futuro, para que sean capaces de integrarse plenamente y sacarle todo el provecho posible.
Conclusión: hacia una teoría integrada del progreso humano. El progreso no surge de la tecnología en sí, sino de la sinergia entre una mente desarrollada, un sistema educativo integral, una sociedad libre y abierta y un marco institucional que garantice las libertades fundamentales. La humanidad solo podrá aprovechar plenamente el potencial de la inteligencia artificial si adopta una pedagogía basada en la integración de las triadas cognitivas y defiende el ecosistema de libertades que permite que estas triadas florezcan. El futuro pertenece a las sociedades que entiendan esta ecuación y la lleven a su máxima expresión. Como nos muestran los recientes premios nobel de economía Joel Mokyr, Peter Howitt y Piliphe Aghion, el progreso de la humanidad de los últimos doscientos años fue gracias a la liberalización de las sociedades, los derechos humanos fundamentales, la secularización de los entornos sociales y la liberalización del conocimiento y de los mercados. Desde el renacimiento -gracias a la recuperación de los textos filosóficos y científicos de las bibliotecas musulmanas, principalmente en león y córdoba- se ha ido poco a poco reconociendo la importancia de la razón sobre el mito, de la libertad individual sobre los dogmas religiosos y de la libre autodeterminación por sobre las tradiciones. Con la ilustración, este proceso se hizo más profundo y poderoso, dándonos las bases para las sociedades medianamente libres de hoy en día. Nuestra meta debe ser seguir avanzando hacia sociedades mucho más libres y abiertas, que promuevan los procesos cognitivos integrales y la integración con las nuevas tecnologías. Estamos en los albores de una nueva era y depende de nosotros el construir sociedadesverdaderamente abiertas y libres; así como el preparar a nuestros niños y jóvenes para el futuro que les aguarda. No le tengamos miedo al futuro ni al progreso ni, mucho menos, a la libertad.
