El Quehacer Político en la Tecnología y de todo un poco a través de la opinión///Ing Abel Jiménez Hernandez///México en transformación:DEL DESPERTAR DE 2025 AL RENACIMIENTO QUE COMIENZA EN 2026**

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Por Ing Abel Jiménez Hernandez

México cerró el año 2025 mirando su propio reflejo con una claridad pocas veces vista. Atrás quedaron las narrativas cómodas, las excusas institucionales y el optimismo superficial. El país vivió un año que lo obligó a enfrentarse a su verdad: la urgencia de modernizarse, de fortalecerse, de replantear sus prioridades y de asumir que el mundo ya no espera a nadie.
Lo que ocurrió en estos doce meses dejó marcas profundas en todos los sectores, pero también abrió una de las oportunidades más grandes que la nación ha tenido en las últimas décadas: la posibilidad real de transformarse.

2026 inicia como una puerta abierta, como un nuevo capítulo donde México puede decidir si quiere simplemente sobrevivir o si está listo para evolucionar. Esta no es solo una transición de calendario; es el inicio de una década que definirá el destino del país frente a un mundo que avanza de manera acelerada.

2025: El año que sacudió aMéxico

Los hechos del año dejaron claro que México vive atrapado entre dos velocidades: la de quienes ya trabajan con inteligencia artificial, automatización y sistemas modernos, y la de quienes todavía dependen de procesos manuales, burocráticos y obsoletos. Esa fractura tecnológica dejó de ser una conversación académica para convertirse en un problema real que impacta la competitividad del país.

La brecha digital se hizo más evidente que nunca. Mientras algunos sectores comenzaron a operar con plataformas avanzadas, otros sobrevivían con las herramientas del pasado. Este contraste generó un freno estructural que afectó no solo a las empresas, sino a la ciudadanía, a la movilidad, al comercio y a la calidad de vida. México descubrió que no puede seguir construyendo su futuro con estructuras del siglo pasado.

Al mismo tiempo, la crisis ambiental dejó de ser un tema de especialistas para convertirse en un asunto urgente. Sequías en amplias regiones del país, incendios atípicos, crisis de agua, deterioro de ecosistemas, y un problema de residuos que supera los 50 millones de toneladas al año mostraron la fragilidad ambiental del país. De ese total, solo un pequeño porcentaje se recicla correctamente. La naturaleza le recordó a México que ignorarla no es una opción.

Pero 2025 también dejó claro que el ciudadano mexicano cambió. La población exige otro tipo de país: uno eficiente, moderno, transparente y seguro. Hoy la gente quiere soluciones reales, servicios digitales, trámites ágiles, seguridad en línea, movilidad inteligente y decisiones públicas basadas en datos, no en improvisación. Ese cambio cultural es uno de los motores más poderosos de transformación.

Las instituciones, sin embargo, mostraron límites estructurales. La burocracia quedó rebasada, incapaz de ofrecer respuestas al ritmo que el país necesita. Los procesos manuales, los trámites interminables y la falta de interoperabilidad digital demostraron que México requiere urgentemente una transformación gubernamental profunda. La ineficiencia terminó afectando desde la economía hasta la confianza ciudadana.

2025 fue, en resumen, un espejo. Un espejo doloroso, pero necesario.

2026: El comienzo de la década que puede cambiarlo todo

Después de un año que obligó a abrir los ojos, México inicia 2026 con la sensación de que llegó la hora de actuar. No se trata de cambios superficiales ni de intenciones. Se trata de replantear la estructura del país desde sus raíces. La década que comienza es decisiva porque coincide con un fenómeno global: la revolución tecnológica más acelerada de la historia moderna.

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa y se convirtió en el motor que mueve los sistemas más avanzados del mundo. En esta década, México no puede conformarse con adoptar tecnología; debe aprender a producirla, adaptarla, integrarla y convertirla en una ventaja competitiva nacional.

Las proyecciones para los próximos años son contundentes. La automatización tiene el potencial de incrementar la productividad del país en niveles nunca antes alcanzados. El nearshoring abre posibilidades comerciales históricas, con miles de millones de dólares en inversión internacional listas para llegar si México desarrolla la infraestructura adecuada. El mercado laboral también cambiará: el talento digital será uno de los recursos más valiosos y escasos del país.

El reto no es técnico; es cultural. México debe dejar atrás el miedo a modernizarse y adoptar una visión de largo plazo que le permita dar un salto continental.

La tecnología como columna vertebral del nuevo México

La inteligencia artificial tendrá un papel central en el desarrollo del país. Las industrias comenzarán a integrar sistemas autónomos, análisis de datos en tiempo real, algoritmos predictivos y plataformas interconectadas. Esto transformará desde la logística hasta la salud, desde la agricultura hasta el transporte, y desde la educación hasta la seguridad pública.

México tiene la posibilidad de construir ecosistemas tecnológicos propios, fortalecer la innovación local y crear un mercado interno capaz de competir con cualquier economía del continente. La pregunta ya no es si México puede transformarse, sino si está dispuesto a hacerlo a la velocidad que el futuro exige.

La crisis ambiental como punto de inflexión

2026 inicia con una realidad innegable: la sustentabilidad ya no es una opción estratégica, es una necesidad nacional. La presión ambiental acumulada durante años alcanzó un punto crítico. El país deberá dar pasos firmes hacia modelos de economía circular, reciclaje avanzado, tecnologías verdes, manejo inteligente de residuos peligrosos y energías limpias.

México puede convertirse en un referente ambiental si combina tecnología con políticas públicas inteligentes. La creación de empleos verdes, la inversión en infraestructura sostenible y la incorporación de automatización y trazabilidad ambiental pueden transformar un problema histórico en una oportunidad económica gigantesca.

La logística mexicana: el motor económico de la década

México posee una posición geográfica privilegiada. El comercio con Estados Unidos se fortalece cada año, y el nearshoring generará una ola de reindustrialización que puede posicionar al país como un centro logístico continental. Pero para lograrlo, México necesita modernizar su infraestructura de transporte, incorporar sistemas de monitoreo inteligente, digitalizar rutas, fortalecer su seguridad y mejorar la calidad operativa del país.

La logística será uno de los pilares más importantes para la economía mexicana durante los próximos diez años. Será un sector que combinará tecnología, movilidad, infraestructura y sustentabilidad.

Un México más seguro, en físico y en digital

Los ciberataques durante 2025 mostraron que México necesita construir una capa de protección moderna y robusta. No solo para proteger instituciones gubernamentales, sino también empresas, escuelas, hospitales, sistemas de transporte y datos ciudadanos.

La seguridad será híbrida: tanto física como digital. Con sistemas de alerta temprana, monitoreo en tiempo real, protección de datos, centros de ciberseguridad y estructuras resilientes capaces de anticiparse a amenazas. El país debe entender que no hay futuro tecnológico sin seguridad tecnológica.

El gobierno digital: el gran pendiente nacional

Una de las transformaciones más urgentes es la del aparato gubernamental. Digitalizar trámites, unificar plataformas, mejorar la interoperabilidad entre instituciones, eliminar el papel y reducir la corrupción por medio de sistemas automatizados es una tarea impostergable.
México no puede aspirar a ser un país moderno con un gobierno analógico.

2026 debe ser el año en que el Estado asuma su papel como motor tecnológico y no como freno burocrático.

El ciudadano digital: el nuevo rostro del país

El mexicano del futuro cercano es distinto al de cualquier época anterior. Utiliza servicios digitales, realiza pagos electrónicos, se educa en plataformas híbridas, se informa en tiempo real, interactúa con servicios automatizados y vive en un entorno cada vez más conectado.

La sociedad mexicana está avanzando aceleradamente y exige instituciones que vayan al mismo ritmo. Si el gobierno, las empresas y la infraestructura no se modernizan, quedarán rezagados frente a una población que ya vive en el siglo XXI.

Una década para redefinir a México

Todo lo que ocurra entre 2026 y 2036 será determinante. México tiene la oportunidad de convertirse en una potencia emergente, en un referente de innovación y en un ejemplo de transición hacia una economía verde e inteligente.
Pero para lograrlo, el país debe acelerar, invertir, adaptarse y trabajar con una visión clara del futuro.

CONCLUSIÓN: La oportunidad histórica que México no puede dejar pasar

El 2025 nos mostró el país que somos.
El 2026 nos mostrará el país que podemos ser.
Y la década que estamos iniciando decidirá cuál de los dos elegimos.

México tiene talento, recursos, creatividad, ubicación estratégica y una nueva generación lista para transformar todo.
Es el momento perfecto para reconstruirse, modernizarse e innovar.

La historia ya abrió la puerta.
Ahora es México quien debe cruzarla.

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