Por José Alberto Prado Angeles
Director General y Editor
El viernes, el presidente Donald Trump posó en lo alto de la escalerilla, teniendo a su espalda el avión Boeing 747-8 regalado por la familia real de Qatar y que a partir del próximo viaje internacional del mandatario -que podría ser la Cumbre de la Alianza Atlántica en Turquía o el que tiene programado a Beijing, República Popular China- será utilizado como el Air Force One.
Este lujoso avión, que tiene un costo superior a los 400 millones de dólares, y al que se le hicieron “modificaciones significativas” para ser suficientemente segura para transportar al presidente de los Estados Unidos, se le invirtieron “… probablemente menos de 400 millones de dólares”, según dijo Troy Meink, secretario de la Fuerza Aérea, estará debutando como avión insignia en los cielos de Washington durante las próximas celebraciones del 4 de julio con motivo de la independencia del país vecino, donde será escoltado por aviones de combate F-22 y F-35, según se informó en la ceremonia que se llevó a cabo en la Base Conjunta Andrews en Maryland.
La aceptación del regalo del gobierno qatarí y el integrarlo como el avión oficial de la Casa Blanca, ha provocado un rechazo bipartidista en el Congreso estadounidense, además de muchas críticas por parte de expertos en ética gubernamental, de analistas en seguridad nacional e incluso de personalidades que rodean al mismo Trump, destacándose que el “obsequio” proviene de un gobierno que en el pasado tuvo vínculos con organizaciones como Hamas -organización política y paramilitar palestina-. Hay quienes califican el regalo como “un soborno” o un intento de influencia extranjera sobre quien despacha desde la oficina Oval.
En la ceremonia, Trump dijo que “Este avión se transformó en una Casa Blanca voladora con un nivel de lujo nunca antes visto”, que a la postre, es lo que le interesa al mandatario, el verse rodeado de lujos, como ha hecho con la oficina Oval y parte de la Casa Blanca.
Este avión solo será temporalmente el Air Force One, ya que cuando se entreguen los dos aviones 747-8 -que fueron ordenados hace 11 años y que se entregarán posiblemente cuando finalice la administración de Trump (20 de enero de 2029)- el susodicho lujoso avión será preservado como pieza de museo en las instalaciones de la biblioteca Donald Trump que se construirá, como sucede con cada uno de los exmandatarios cuando dejan la presidencia.
Simplemente será un super lujo el que Trump se dará por los aires durante el resto de su gestión, cumpliendo con un capricho que tiene muchos riesgos.
Así el Quehacer Político Desde 1980, 46 años inquiriendo en la política de México, cuestionando, exponiendo, revelando y razonando.Es cuanto
