El Quehacer Político a través de la opinión del Lic Eden Lozano Meza desde la Cámara Alta///CUANDO LA ELECCIÓN EMPIEZA ANTES QUE LAS CAMPAÑAS

0
4b0cab15-6cd1-46ce-9a6f-4c9e79d53038

Por Lic Eden Lozano Meza

En México las elecciones rara vez comienzan cuando oficialmente arrancan las campañas, mucho antes aparecen las señales, movimientos internos, aspirantes que levantan la mano, partidos que miden fuerzas, aliados que empiezan a marcar diferencias y decisiones legislativas que inevitablemente terminan leyéndose también en clave electoral, eso es precisamente lo que está ocurriendo rumbo a 2027.

Mientras millones de ciudadanos todavía ven lejana la próxima elección, en el Congreso de la Unión ya se observan movimientos que permiten anticipar una etapa distinta de la actual Legislatura, Morena, Partido Verde y Partido del Trabajo mantienen una alianza que les ha permitido construir mayorías importantes, pero los procesos internos para definir posiciones rumbo a 2027, han comenzado a mostrar que acompañarse electoralmente no significa necesariamente coincidir en cada decisión legislativa y esa diferencia puede resultar determinante.

La mejor muestra se encuentra en la discusión sobre la doble nacionalidad para quienes pretendan encabezar los poderes ejecutivos del país, la iniciativa enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum plantea reformar los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución para establecer que quienes aspiren a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México no tengan otra nacionalidad y, en caso de poseerla, renuncien a ella antes de solicitar su registro como candidatos, el Sistema de Información Legislativa registra que la iniciativa fue presentada el 1 de septiembre y aprobada posteriormente en la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados.

La propuesta presidencial parte de una idea sencilla de comunicar, quien encabece un Poder Ejecutivo debe responder exclusivamente al Estado mexicano, la propia Presidencia ha defendido públicamente ese principio, pero detrás de esa explicación existe una discusión constitucional mucho más profunda.

México reconoce la doble nacionalidad y millones de familias mexicanas mantienen vínculos personales, económicos y jurídicos con otros países, particularmente con Estados Unidos, por eso, el debate legislativo no se limita a preguntar quién puede gobernar, también obliga a discutir hasta dónde deben llegar los requisitos constitucionales para acceder a determinados cargos públicos y ahí comienza la política.

En las últimas semanas se han hecho públicas diferencias entre los propios partidos que integran el bloque mayoritario, información periodística ha documentado reservas dentro del Partido Verde y diferencias del Partido del Trabajo respecto de la reforma, mientras Morena mantiene su respaldo a la iniciativa presidencial, esto importa porque modificar la Constitución exige algo más que tener una mayoría ordinaria.

Se necesitan las dos terceras partes de los legisladores presentes en cada Cámara y, posteriormente, la aprobación de la mayoría de las legislaturas de los estados y de la Ciudad de México, dicho de manera sencilla, para cambiar la Constitución no basta con tener más votos que la oposición, hay que construir una mayoría especialmente amplia, por eso cada diferencia dentro de una coalición adquiere otra dimensión.

El Congreso se convierte entonces en un termómetro mucho más preciso que cualquier declaración pública, los discursos pueden hablar de unidad, las votaciones permiten observar hasta dónde llega realmente esa unidad y eso será particularmente importante conforme se acerque 2027.

Las diferencias no aparecen solamente alrededor de una reforma constitucional, durante septiembre comenzaron a hacerse visibles inconformidades relacionadas con los procesos políticos rumbo a las elecciones de 2027, la propia presidenta Sheinbaum pidió públicamente serenidad frente a las diferencias surgidas dentro de Morena por las definiciones estatales, por otra parte, desde el PT se han expresado inconformidades respecto de algunas decisiones y se ha abierto públicamente la posibilidad de recibir aspirantes que no encuentren espacio en Morena.

Nada de esto significa, por sí mismo, una ruptura de la coalición, pero sí demuestra algo que será importante observar durante los próximos meses, los intereses electorales y el trabajo legislativo comenzarán a convivir cada vez más cerca.

Un senador o diputado no solamente participa en la elaboración de leyes, también pertenece a un partido, representa intereses políticos determinados y, en muchos casos, forma parte de proyectos que miran hacia la siguiente elección, cuando esos dos mundos coinciden, construir acuerdos resulta relativamente sencillo, cuando comienzan a separarse, el Congreso adquiere todavía mayor importancia. Ahí veremos si las diferencias electorales modifican votaciones, si los aliados negocian cambios en los dictámenes o si las mayorías construidas durante los primeros años de la Legislatura comienzan a comportarse de manera diferente.

¿Están cambiando las reglas de 2027?

Existe otro debate que merece atención ciudadana, mientras los partidos empiezan a preparar candidaturas, también existe una discusión sobre las reglas bajo las cuales se desarrollará la próxima elección.

Durante septiembre se presentaron impugnaciones relacionadas con criterios del Instituto Nacional Electoral sobre las llamadas “boletas planchadas” y con mecanismos de verificación aplicables a observadores electorales relacionados con programas sociales, algunos partidos opositores cuestionaron estas decisiones y los asuntos llegaron al Tribunal Electoral, pero aquí conviene separar las posiciones políticas de los hechos jurídicos.

Que un partido denuncie un riesgo electoral no significa automáticamente que ese riesgo haya quedado acreditado, precisamente para resolver esas controversias existen las autoridades electorales y los medios de impugnación.

Lo verdaderamente importante es otra cosa, las reglas deben estar suficientemente claras antes de que los votos lleguen a las urnas, a certeza electoral no se construye después de conocer quién ganó, se construye antes de la elección, cuando partidos, candidatos, autoridades y ciudadanos conocen las mismas reglas, ese principio será fundamental rumbo a 2027.

Pero el país tiene problemas que no pueden esperar a 2027, existe además un riesgo cuando la política comienza anticipadamente a mirar las elecciones, que los grandes problemas nacionales queden atrapados detrás de la disputa partidista, uno de ellos está en las finanzas públicas.

El crecimiento del gasto en pensiones vuelve a aparecer como uno de los desafíos estructurales del Estado mexicano, la información ejecutiva del 22 de septiembre señala que el gasto pensionario podría representar alrededor de 6.3 por ciento del PIB en 2027, con un monto aproximado de 2.5 billones de pesos, y continuar aumentando hacia el final de la década, es fácil perderse entre porcentajes y billones.

Traducido al lenguaje cotidiano, el problema es éste, cada peso comprometido permanentemente para una obligación del Estado reduce el espacio disponible para atender otras necesidades si los ingresos públicos no crecen al mismo ritmo, a educación, salud, seguridad, infraestructura, inversión y programas sociales compiten dentro de una bolsa que no es infinita.

El Paquete Económico 2027 fue entregado al Congreso en septiembre y su discusión coloca nuevamente a diputados y senadores frente a una de sus responsabilidades más importantes, que es decidir de dónde obtiene recursos el Estado y cómo se utilizan, aquí debería concentrarse una parte importante del debate público y no solamente en cuánto promete gastar un gobierno, sino en cómo financiará ese gasto mañana.

El Poder Judicial tampoco terminó de cambiar.

A este escenario se suma otro proceso que México apenas comienza a conocer, el funcionamiento de las nuevas instituciones del Poder Judicial, el Tribunal de Disciplina Judicial cumplió su primer año y presentó cifras que permiten empezar a evaluar su operación, reportó la evaluación de 851 personas juzgadoras electas en 2025; 762 obtuvieron resultado satisfactorio y 89 no satisfactorio, también informó sobre 628 visitas ordinarias de inspección y 5,092 encuestas, pero el diseño institucional todavía genera discusión, desde la presidencia de la Comisión de Justicia del Senado, Javier Corral planteó revisar la autonomía presupuestaria de los órganos de dirección del Poder Judicial dentro de una futura reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, esto demuestra que una reforma constitucional no termina cuando se publica en el Diario Oficial, después viene una etapa mucho menos visible pero igualmente importante, hacer funcionar las instituciones que fueron creadas o modificadas y ahí también debe estar el Congreso.

La verdadera prueba será durante los próximos meses, escucharemos cada vez más nombres de aspirantes, encuestas, alianzas, desacuerdos y estrategias rumbo a 2027, es inevitable, pero sería un error medir el trabajo del Congreso únicamente a través de esa competencia, la ciudadanía tiene una herramienta mucho más sencilla para evaluar a sus representantes, observar qué problemas discutieron, qué propusieron, cómo votaron y qué resultados produjeron sus decisiones.

Porque detrás de cada negociación parlamentaria existen consecuencias que eventualmente salen del recinto legislativo, una reforma constitucional modifica las reglas fundamentales del país, una decisión presupuestaria determina hacia dónde irá el dinero público, una legislación electoral define las condiciones bajo las cuales se disputará el poder y una reforma judicial determina cómo funcionarán las instituciones encargadas de resolver conflictos y proteger derechos, por eso el verdadero desafío del Congreso rumbo a 2027 no será evitar la política electoral, eso sería imposible, el desafío será impedir que la elección sustituya a la legislación, México llegará inevitablemente a las urnas.

La pregunta que permanecerá después de que desaparezcan las campañas, los espectaculares y los discursos será mucho más sencilla.

¿qué hizo el Congreso mientras todos estaban pensando en la siguiente elección?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *