El Quehacer Político a través///Jose Alberto Prado Angeles///Morena, Andy y el espejo incómodo
Por José Alberto Prado Angeles
Director General y Editor
Morena vive hoy su contradicción más visible en mucho tiempo, y tiene nombre y apellido: Andrés Manuel López Beltrán.
Hace tres meses era el operador silencioso del partido. Secretario de Organización, artífice del crecimiento del padrón de afiliados según la narrativa oficial, el hijo del fundador. El 25 de mayo renunció a ese cargo con una carta a la nueva dirigencia encabezada por Ariadna Montiel para buscar una diputación federal por Tabasco en 2027. La presidenta Claudia Sheinbaum lo despidió con un “muy buen trabajo”. Su lugar lo tomó Manuel Zavala.
Parecía un movimiento de rutina rumbo a las intermedias. No lo fue.
La segunda parte del guión llegó en agosto, desde Washington. En una carta de tres páginas, el propio Andy anunció que Estados Unidos le había cancelado la visa, acusando a Donald Trump de un golpe “politiquero” y “al estilo hitleriano”. La oposición no tardó en colgarle etiquetas — de “narcojunior” a “huachicolero” — y en exigir a la FGR que abriera una carpeta.
Es aquí donde Morena se juega algo más grande que una candidatura.
La respuesta del partido ha sido cerrar filas y cambiar el marco del debate: de la sospecha personal a la defensa de la soberanía. El Comité Ejecutivo Nacional rechazó el uso de instrumentos migratorios como mecanismo de injerencia política, y tanto Montiel como la dirigencia han insistido en que el PAN “ha decidido buscar afuera la fuerza que no tiene en México”. Sheinbaum, desde la mañanera, fue directa: “¿por qué tiene la Fiscalía que abrir una investigación de alguien porque le retiren la visa? En todo caso, que den pruebas”.
La FGR, por su parte, salió a negar que exista una investigación abierta o testigos protegidos contra él por delitos en materia de hidrocarburos.
Pero la jugada tiene costos.
Primero, para Morena. El partido llega a la antesala de 2027 —donde se juega el control de ambas cámaras— con una operación política debilitada y con un símbolo que condensa todas sus críticas internas: el familismo. La figura de Andy, licenciado sin título según el currículum oficial exhibido por el propio partido y ahora aspirante con presunto fuero, reaviva la pregunta que la base obradorista no ha querido hacerse: ¿Morena es un movimiento o es una herencia?
Segundo, para el país. El caso Andy no es aislado. Viene después de la cancelación de la visa a la gobernadora de Baja California, de la imputación en abril del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, por narcotráfico, y de una embajada estadounidense que avisa: “Cancelará cualquier visa cuando existan razones para hacerlo. Las visas son un privilegio, no un derecho”.
México y Estados Unidos bailan hoy una coreografía esquizofrénica. El mismo fin de semana en que la Embajada lanza esa advertencia, el embajador Ronald Johnson celebra que “nuestra cooperación en materia de defensa continúa fortaleciéndose” y Sheinbaum autoriza que Omar García Harfuch viaje a la conferencia de la DEA en Argentina. Una de cal y otra de arena.
Esa es la situación de México hoy: una soberanía que se defiende en el discurso mientras se negocia en lo operativo; un oficialismo que necesita del legado de López Obrador para ganar en Tabasco y Coahuila, pero que sabe que ese legado tiene costos electorales en el centro del país; y una oposición que, sin pruebas firmes, encuentra en Washington la palanca que no encuentra en las urnas.
Morena insiste en blindar a Andy López bajo la tesis de la injerencia. Puede ser una estrategia eficaz a corto plazo. A largo plazo, el partido que nació para acabar con el influyentismo no puede permitirse que su mayor batalla ideológica sea defender una visa.
Si Andy quiere ser diputado, que lo sea en Tabasco, haciendo campaña, explicando su proyecto y no envuelto en la bandera nacional. Y si Morena quiere llegar fuerte a 2027, necesita algo más que 200 reuniones para defender la soberanía: necesita demostrar que la organización que Andy ayudó a construir no depende de un apellido.
Así el Quehacer Político Desde 1980, 46 años inquiriendo en la política de México, cuestionando, exponiendo, revelando y razonando.Es cuanto.
