El Quehacer Político a través///Jose Alberto Prado Angeles///Cuidado con las palabras Claudia
Por José Alberto Prado Angeles
Director General y Editor
Evidentemente aún encolerizada por la detención de Nicolás Maduro -aunque con tono y cara amable-, la presidenta Claudia Sheinbaum envió un mensaje muy claro a Donald Trump sobre la “ayuda humanitaria” que se envía -en forma de petróleo- a Cuba: “Pues yo creo que cada país tiene la soberanía para poder decidir qué hace con sus recursos naturales”.
El tema del operativo de las fuerzas armadas estadounidenses para detener y enviar a proceso penal a Maduro a Nueva York, muy a pesar de la política de “no injerencia” en asuntos de otros países -que tanto pregonamos-, regresó a la conferencia matutina de la mandataria, pero con un punto que podría convertirse en un “dardo” que se nos regrese y nos complique la existencia.
La pregunta a Sheinbaum por parte de uno de los reporteros fue muy concreta: “Ayer el presidente Donald Trump le pidió a Venezuela poner fin a los lazos con China, Rusia, Irán y Cuba”. Y la respuesta fue certera también: “No creo que deba ser un país, una nación, que decida sobre otra, por más pequeña o por más problemática que sea”. Es obvio que, ante las circunstancias que se viven en la relación bilateral, y mientras no sea un cuestionamiento directo de Washington, deberíamos mantenernos en los protocolos de respuesta “No comentarios”, como dijo la misma Claudia cuando se negó a opinar sobre la entrega del Premio Nobel de la Paz a la opositora venezolana María Corina Machado, reiterando en esa ocasión la política constitucional de “no intervención”, defensa de la “autodeterminación de los pueblos” y “resolución pacífica de conflictos”.
Sheinbaum descartó que se haya incrementado el suministro de petróleo a la isla: “No hay un envío particular”, aclarando que “… no se está enviando más petróleo del que se había enviado históricamente”, aunque sí reconoció lo que se divulgó en el Financial Times, que con la “intervención” estadounidense en Venezuela, “México se convirtió en el principal proveedor de petróleo de Cuba”, justificándose que “… es parte de, tanto del contrato como de la ayuda humanitaria”, y mencionando el antecedente de que “… en la época de Peña Nieto, por ejemplo, se condonó una deuda que se tenía con Cuba”.
Todo puede tener un motivo y una justificación, pero lo preocupante es que, sin necesidad de romper la tradición mexicana de la “no intervención”, se insista desde el púlpito de Palacio en un asunto que sabemos provoca incomodidad en Washington, concretamente quien despacha desde la Oficina Oval de la Casa Blanca, y que a la postre el tema se convierta -¡Aguas!- en un “dardo envenenado”.
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