Por José Alberto Prado Angeles
Director General y Editor
Primero, fue la posición agresiva, retórica y acusadora en contra del “injerencismo” en México en contra de Washington, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum envió el mensaje con un “destinatario” concreto: “Pero, debe quedar muy claro, no admitimos injerencia en nuestros asuntos internos, porque nosotros no nos entretenemos en los asuntos de otras naciones -esto último es muy cuestionable-”. Segundo, fue la respuesta del embajador Ronald Johnson, que ante la acusación de intentar influir en asuntos internos en nuestro país, reprimió -y sutilmente “amenazó”- a la mandataria al decir que “Cada momento que dedicamos a convertir este desafío compartido en seguridad en una discusión política, es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación”. Y tercero, la contraofensiva de ayer desde Palacio Nacional, recordando al embajador que se “… quede en el tema bilateral y que respete los asuntos internos de nuestro país… pues -los embajadores- no opinan sobre los asuntos políticos de los países… ”.
Ante esta serie de mensajes directos entre Palacio y la Embajada estadounidense -todo esto relacionado alrededor de la participación de agentes de la Agencia de Inteligencia (CIA) en un operativo en Chihuahua y la petición de detención y extradición del gobernador de Sinaloa con licencia Ruben Rocha Moya y otros 9 inculpados- ya entró -de manera indirecta- a la “escena de la discusión” otro importante personaje de la política estadounidense: el secretario de Estado, Marco Rubio.
Ayer, el influyente miembro del gabinete de Donald Trump -quien está muy bien enterado de la “gentil” conversación que sostienen Sheinbaum y Johnson- estuvo en una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, en donde fue muy enfático y explícito al advertir de los riesgos que se corren concretamente con los grupos delincuenciales al sur de su frontera. “Los cárteles mexicanos están usando drones. Podemos imaginar que, en algún punto, podrían usarlos contra nuestros propios intereses”. No hay que darle muchas vueltas para interpretar o entender que ese “… podrían usarlos”, puede ser la alerta final -preparar el camino- para colocarnos en la antesala de la ya “añeja” intención de Trump de combatir a los narcotraficantes en nuestro territorio, sobre todo ahora que hay “algunas señales” desde México que indica que se protege a narcopolíticos, amparados en el escudo del “injerencismo” y envueltos en la bandera de soberanía.
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