EL TRIÁNGULO ROJO

En seis municipios de Puebla se concentran una docena de oleoductos. Por esa zona pasa cerca del 40 por ciento del combustible que se distribuye a lo largo del país. Y en recientes fechas se ha convertido en el objeto del deseo de los cárteles del narcotráfico.

La zona, abundó Rolling Stone, era controlada por Los Zetas, mediante el liderazgo de Roberto N., “el Bukanas”, hasta que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) arribó y tomó el triángulo rojo, por ahí de 2017.

La disputa por el sitio donde se localiza el oleoducto Minatitlán-Ciudad de México, ha provocado que los municipios de Tepeaca, Palmar de Bravo, Quecholac, Acatzingo, Acajete y Tecamachalco, se llenen de sangre y cuerpos mutilados.

Rolling Stone relató que una de las ciudades más intensamente disputadas es Palmar de Bravo. Ejecuciones y recorridos de convoyes con sicarios a bordo son el pan de cada día. Al grado que, relata una de las habitantes de la zona, nadie dice nada.

Y aunque esta zona aparentemente está dejando de ser el centro del huachicoleo para desplazarse hacia otra comprendida por cinco municipios poblanos cercanos al Estado de México, continúa con su importancia estratégica.

Otra zona que ha entrado en disputa en Guanajuato, donde el CJNG ha querido imponer su ley, aunque los grupos locales han buscado defender su territorio. El medio recuerda que el año pasado, el huachicolero local, conocido como “El Marro”, publicó un video en el que amenazaba al cártel jalisciense comandado por Nemesio Ceguera Cervantes, alias “El Mencho”.

La “invitación” habría sido aceptada por el CJNG, lo que detonó una ola de violencia en la otrora pacífica Guanajuato.