Por ejemplo, señala Tirado, existe la teoría de que fueron miembros del Estado Mayor Presidencial los que dispararon contra el Ejército regular el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, y así se inició la matanza estudiantil de Tlatelolco.

Asimismo, “se le han dado atribuciones de espionaje; alguien dirá ‘inteligencia política’, pero son de espionaje, lo que da otro cariz al desempeño” de este órgano, abunda el académico.

Los integrantes del Estado Mayor, en términos de mando, actualmente no responden ante la Sedena o ante las otras instituciones de las que proceden. Su presupuesto, además, sale de la partida destinada a Presidencia.

“Son legal, presupuestal y políticamente irresponsables; es decir, no le responden a nadie más que al presidente”, dice el catedrático.

El mayor fracaso del Estado Mayor Presidencial a lo largo de su historia fue el asesinato en marzo de 1994 de Luis Donaldo Colosio, candidato a la Presidencia por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien fue baleado tras un mitin en Tijuana.

Ahora, la cuestión de quién quedará al cargo de la seguridad presidencial si el Estado Mayor no está presente sigue siendo una incógnita, dado que López Obrador hasta el momento no ha ido más allá del argumento de que el pueblo lo protegerá.

Una actitud que se asemeja a la que tenía cuando ejerció como jefe de Gobierno de la Ciudad de México (2000-2005), cuando nombró como encargadas de su seguridad a “Las Gacelas”, un grupo de mujeres con las que pudo seguir ofreciendo la imagen de cercanía que quería mostrar de cara a los ciudadanos.

Incluso el actual Presidente de México, Enrique Peña Nieto, dice haber “insistido” durante sus charlas con López Obrador en la necesidad de que cuente con seguridad.

“Es una definición que él tomará en última instancia (…) pero creo que es algo importante”, refirió el mandatario.

Con información de EFE.