29 septiembre, 2026

El Quehacer Político a través de la opinión de Gerardo Olivio Cruz Rodríguez y ¿Dónde están los jóvenes en la política?///La política que no vemos

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Por Gerardo Olivio Cruz Rodríguez

Hay decisiones que se toman en un Congreso y que, a primera vista, parecen muy lejanas de nuestra vida cotidiana.

Una reforma puede discutirse durante horas en un salón legislativo. Un punto de acuerdo puede parecer un documento más entre muchos otros. Una modificación a una ley puede ocupar páginas enteras y estar llena de términos jurídicos.

Pero, ¿qué pasa cuando todo eso sale del papel?

Pasa que una decisión legislativa puede terminar teniendo consecuencias en algo tan sencillo como la calle por la que caminamos, el transporte que utilizamos, la manera en que se atiende un problema de seguridad, la protección de los animales o las condiciones de los espacios públicos que utilizamos todos los días.

Ahí es donde aparece una parte de la política que muchas veces no vemos.

Cuando una persona reclama porque una calle permanece en malas condiciones, porque una luminaria no funciona, porque existe un problema de basura o porque una zona resulta insegura, probablemente no está pensando en el Congreso. Está pensando, simplemente, en resolver un problema.

Y es completamente entendible.

Sin embargo, detrás de muchos de esos problemas existe una cadena de decisiones: qué autoridad tiene competencia, qué presupuesto existe, qué ley establece una obligación, qué programa debe intervenir y qué institución debe responder.

La política también está ahí.

Por eso, hablar de política únicamente a partir de campañas, elecciones, partidos o discursos puede dejarnos fuera una parte importante de la conversación.

La política también se encuentra en aquello que sucede cuando ya terminaron las elecciones.

Está en las leyes que establecen derechos y obligaciones. Está en los presupuestos que determinan dónde y cómo se pueden utilizar los recursos públicos. Está en las decisiones de los gobiernos y en la manera en que las instituciones responden a las necesidades de la ciudadanía.

Y también está en los congresos.

Una de las funciones de quienes integramos estos espacios es justamente transformar problemas públicos en asuntos que puedan discutirse institucionalmente. Eso puede ocurrir mediante una iniciativa, un punto de acuerdo, una propuesta, una comparecencia, una solicitud de información o mediante el seguimiento de un problema planteado por la ciudadanía.

No todos los problemas se resuelven con una nueva ley. Y reconocerlo también es parte de entender cómo funciona la política.

A veces el problema requiere una reforma. Otras veces necesita presupuesto, coordinación entre autoridades, una política pública distinta o, sencillamente, que una institución cumpla con una responsabilidad que ya tiene.

Esa diferencia importa.

Porque si pensamos que cada problema puede solucionarse únicamente creando una nueva ley, corremos el riesgo de olvidar que las instituciones también tienen obligaciones que deben cumplirse y que la ciudadanía tiene derecho a exigir resultados.

Tal vez por eso necesitamos acercarnos nuevamente a la política, pero hacerlo desde otro lugar.

No solamente desde las grandes discusiones nacionales, sino desde aquello que ocurre frente a nuestra casa, en nuestra colonia, en el transporte que tomamos para llegar a trabajar o estudiar, en el parque al que llevamos a nuestros hijos o mascotas y en los servicios públicos que utilizamos todos los días.

La política puede parecer distante cuando la vemos desde un recinto legislativo.

Pero deja de serlo cuando entendemos que muchas de las decisiones que ahí se discuten terminan teniendo un impacto concreto en nuestra vida.

Y quizá ese sea uno de los mayores retos de quienes participan en la vida pública: conseguir que la ciudadanía no tenga que conocer todos los procedimientos legislativos para saber que tiene derechos, que puede exigir respuestas y que su voz puede llegar a las instituciones.

Porque la política no solamente ocurre cuando votamos.

También ocurre cuando preguntamos, cuando exigimos, cuando participamos y cuando decidimos no ser indiferentes frente a lo que sucede a nuestro alrededor.

Al final, la política que no vemos está mucho más cerca de nosotros de lo que pensamos.

Solo hace falta mirar un poco más allá de los discursos para encontrarla.

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