1 septiembre, 2026

El Quehacer Político a través de la opinión del Lic Juan Carlos Montalvo Hernández y la Silla Vacía///LA SILLA VACÍA — PARTE IV 

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Por Lic Juan Carlos Montalvo Hernández

“El Estado Normalizado: cuando el vacío se convierte en sistema”

La silla del poder sigue ahí. La vemos, la escuchamos, la sentimos. Pero lo que ya casi no vemos —porque se ha vuelto paisaje— es el vacío que la rodea.

En esta cuarta entrega de LA SILLA VACÍA, llegamos al punto más delicado del diagnóstico: la falta de profesionalización ya no es una falla, ni una omisión, ni una consecuencia. Ahora es un sistema. Un modelo operativo. Una forma de gobernar.

El vacío dejó de ser accidente. El vacío se volvió estructura.

I. La administración pública como escenario, no como institución

La administración federal ya no funciona como cuerpo técnico. Funciona como escenario político.

Las dependencias no operan para ejecutar políticas públicas, sino para sostener narrativas. Las áreas técnicas no producen soluciones, sino discursos. Los especialistas no diseñan estrategias, porque ya no están ahí.

La administración pública dejó de ser administración. Ahora es utilería.

II. La normalización del vacío: el peligro silencioso

El problema ya no es que falten profesionales. El problema es que ya nadie los espera.

La ausencia de cuadros técnicos dejó de ser una anomalía y se convirtió en rutina. La improvisación dejó de ser emergencia y se volvió método. La ineficiencia dejó de ser alarma y se volvió costumbre.

El vacío institucional se normalizó. Y cuando el vacío se normaliza, el Estado deja de ser Estado.

III. La técnica desplazada por la conveniencia

Diversos analistas y medios han señalado que, en contextos donde el poder busca preservar control político, la técnica suele ser desplazada por la conveniencia.

No afirmamos escenarios futuros. No proyectamos resultados. Solo describimos un fenómeno ampliamente documentado: cuando la conveniencia política se vuelve criterio rector, la profesionalización se percibe como obstáculo, la evidencia como estorbo, la planeación como amenaza.

El país queda atrapado en un modelo donde la técnica estorba y la improvisación conviene.

IV. El costo estructural: un Estado que ya no puede corregirse

Un Estado sin profesionales no solo falla. Un Estado sin profesionales no puede corregirse.

Sin especialistas:

• no hay diagnósticos,

• no hay modelos,

• no hay evaluaciones,

• no hay continuidad,

• no hay memoria institucional.

El Estado pierde la capacidad de aprender de sus errores. Y cuando un Estado no aprende, repite. Y cuando repite, se hunde.

V. La silla ocupada, el Estado ausente

La silla del poder sigue ocupada. Pero el aparato técnico que debería sostenerla está ausente. La estructura que debería acompañarla está debilitada. La administración que debería respaldarla está vacía.

La silla está ahí. El Estado, no.

VI. La pregunta que abre la Parte V

Si el vacío ya no es accidente, si la improvisación ya no es emergencia, si la falta de profesionales ya no es anomalía, si la administración pública ya no es institución…

Entonces la pregunta que nos prepara para la siguiente entrega es esta:

¿Qué ocurre cuando el vacío deja de ser un problema y se convierte en la forma oficial de gobernar?

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