El Quehacer Político a través de la opinión del Lic Eden Lozano Meza desde la Cámara Alta///Senado perfila una agenda de alto impacto rumbo al próximo periodo ordinario
Por Lic Eden Lozano Meza
Ciudad de México. Aunque el Congreso de la Unión se encuentra en receso y actualmente sesiona la Comisión Permanente, en el Senado de la República continúan los trabajos de comisiones, reuniones de trabajo y la preparación de las iniciativas que marcarán el siguiente periodo ordinario de sesiones.
Durante los últimos días, uno de los temas que ha cobrado mayor relevancia es la reforma electoral, cuyo análisis comenzará una vez que la Cámara de Diputados remita la minuta correspondiente. El proyecto contempla modificaciones al sistema electoral y a las reglas de organización de los procesos comiciales, por lo que requerirá mayoría calificada al tratarse de cambios constitucionales.
En materia de justicia, senadores y especialistas plantearon posponer hasta 2028 la elección de personas juzgadoras, argumentando que ello permitiría una mejor organización del proceso electoral, mayor participación ciudadana y una adecuada preparación de los aspirantes. La propuesta forma parte del debate sobre el fortalecimiento de la reforma judicial.
Otro de los temas relevantes corresponde a la procuración de justicia, luego de que la Comisión de Justicia anunciara la comparecencia de la titular de la Fiscalía General de la República para presentar el Plan Estratégico de Procuración de Justicia 2026-2029, ejercicio que busca fortalecer la rendición de cuentas entre los órganos constitucionales y el Poder Legislativo.
En el ámbito social, el Senado impulsó foros sobre el fortalecimiento del ISSSTE, donde se reconoció la necesidad de mejorar la infraestructura hospitalaria, reducir tiempos de espera, modernizar el equipamiento médico y atender el crecimiento de la población derechohabiente.
Asimismo, legisladores promovieron el análisis de la denominada “Ley Trasciende por una Muerte Digna”, iniciativa que busca garantizar el derecho de las personas a decidir sobre los tratamientos médicos en etapas terminales, colocando nuevamente en la agenda legislativa el debate sobre los cuidados paliativos y la protección de los derechos humanos.
De acuerdo con el seguimiento legislativo, entre enero y mayo de 2026 se registraron más de 120 actividades parlamentarias entre sesiones, reuniones de comisión, foros y presentación de iniciativas, reflejando una intensa actividad institucional aun durante los periodos de receso.
El Senado llega así a la recta final del receso legislativo con una agenda que combina reformas constitucionales, fortalecimiento institucional, derechos sociales y justicia, temas que definirán el rumbo del debate político nacional durante el segundo semestre del año.
El Senado en receso es mucha agenda anunciada, pocos resultados concretos. Ciudad de México. Mientras el Senado de la República se mantiene en periodo de receso y los trabajos legislativos recaen en la Comisión Permanente, el discurso político comienza a centrarse en las reformas que se discutirán a partir del 1 de septiembre. Sin embargo, la realidad es que los grandes anuncios aún no se traducen en resultados legislativos concretos.
Morena ha adelantado una agenda de 13 reformas prioritarias para el siguiente periodo ordinario, entre las que destacan la reforma electoral, un paquete anticorrupción, la regulación de la inteligencia artificial y diversas reformas económicas. La carga legislativa ha sido calificada por sus propios coordinadores como una de las más pesadas de los últimos años.
No obstante, especialistas advierten que el verdadero desafío no será aprobar reformas, sino garantizar que éstas sean técnicamente sólidas y resistan el control constitucional. En la actual Legislatura se ha vuelto frecuente que iniciativas de gran impacto sean cuestionadas por su técnica legislativa, problemas de competencia entre órdenes de gobierno o posibles afectaciones a derechos fundamentales.
Otro aspecto que genera cuestionamientos es el desempeño durante los periodos de receso. Aunque las comisiones continúan reuniéndose y la Comisión Permanente recibe iniciativas y exhortos, el ritmo legislativo disminuye considerablemente mientras permanecen pendientes asuntos de alto impacto nacional, como la implementación de la reforma judicial, la revisión del T-MEC y la discusión de la reforma electoral.
A ello se suma un factor político: la mayoría parlamentaria cuenta con los votos suficientes para impulsar buena parte de su agenda ordinaria, pero las reformas constitucionales requieren mayoría calificada, lo que obliga a construir acuerdos con otras fuerzas políticas. Sin esos consensos, varias de las iniciativas más relevantes podrían quedar estancadas.
El Senado enfrenta además decisiones estratégicas en materia internacional. En los próximos meses deberá participar en la ratificación del nuevo acuerdo comercial entre México y la Unión Europea, instrumento que busca fortalecer el comercio bilateral en un contexto de tensiones con Estados Unidos por la revisión del T-MEC.
La crítica de fondo no es la falta de actividad política, sino la distancia entre el volumen de anuncios y la eficacia legislativa. El país demanda leyes mejor diseñadas, dictámenes técnicamente sustentados y un Parlamento que privilegie el análisis jurídico sobre la lógica de las mayorías. La legitimidad del Senado no se medirá por el número de iniciativas presentadas, sino por la calidad de las reformas que apruebe y por su capacidad para resolver los problemas públicos con certeza jurídica.
