Por José Alberto Prado Angeles
Director General y Editor
No habían pasado ni 11 horas de la transmisión de los nuevos videos en Latinus, en donde Guadalupe Taddei, ex presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), y José Alfredo Hernández Casillas, proveedor, amigo, novio, socio o compinche, sentados en una mesa revisan cifras, hablan de contratos, porcentajes, ganancias y como se van a repartir “el botín” procedente del organismo electoral, y la presidente Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina con un descaro que molesta, dice: “Si hay un caso penal se presenta a la Fiscalía General de la República; si hay un asunto administrativo, se presenta al Tribunal de Justicia Administrativa. Si hay una denuncia a la Fiscalía, la Fiscalía tiene que investigar. Así es como son los procedimientos en nuestro país”. Así o más claro el encubrimiento.
Por supuesto que hay un caso penal, lo mismo que administrativo. Y la Fiscalía, sin la denuncia de por medio, puede y debe de actuar de oficio. Ah, y de paso aprovecho la ocasión para desviar el asunto y culpar a la oposición de usar este asunto para “minar” las elecciones del año próximo -hágame usted el favor-. “Ellos no quieren. Ellos quieren minar la elección del 27 y como tiene asidero en el pueblo, como sus propuestas no están reconocidas por la gente, como no tienen ya participación, porque la gente no los reconoce, a sus propuestas, a sus partidos, entonces quieren minar el proceso del 27”, y les advirtió, “pero eso no va a pasar”.
Y cuando el escándalo y cochinero al interior de INE está en su apogeo, cuando todo “está en el aire”, sin estar abiertas las famosas y sobadas “carpetas de investigación” de la Fiscalía -a pesar de los obvios delitos penales y administrativos cometidos-, Shienbaum nos sale con un mensaje populachero, al señalar que “Por supuesto queremos un INE que responda a la voluntad del pueblo, a la verdadera democracia”. Sin embargo, habrá que decirle a la mandataria que, para que “responda la voluntad del pueblo”, hay primero que actuar de inmediato en contra de quienes se ha demostrado fehacientemente que abusaron de la posición y la confianza “del pueblo”, y no salirnos con discursos baratos sobre la oposición, las elites o los “fantasmas o telarañas” que tiene en el cerebro para encubrir un descarado delito cometido y desviar la atención. Y que, por favor, exija -si tiene prudencia- al Poder Legislativo, donde su partido tiene mayoría, que elijan una cabeza en el INE que a los mexicanos nos regrese la confianza de que se va a velar por la democracia.
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